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Duracell · Necesito móvil fuera

Qué mAh necesito según el móvil y los días fuera de casa

Qué mAh necesito según el móvil y los días fuera de casa

La pregunta parece sencilla y en realidad tiene truco: los mAh que anuncia una batería externa no son los que llegan al móvil. Entre medias hay pérdidas, protocolos distintos, cables que ayudan o lastran, y que los mAh de la externa se miden a la tensión de sus celdas, no a la de salida. Antes de decidir una capacidad, conviene entender cómo se traducen unas cifras en otras y qué margen real queda para pasar un fin de semana, una semana entera o un vuelo largo.

Por qué los mAh del fabricante no son los que recibe el móvil

Dentro de una batería externa, las celdas trabajan a unos 3,7 V. El móvil, en cambio, carga por USB a 5 V o más (9 V, 12 V, 15 V y 20 V, según el protocolo). Para pasar la energía de un lado al otro, el circuito eleva el voltaje, y en ese paso se pierde una parte en calor y en electrónica. El resultado es que de los mAh grabados en la carcasa, al cable salen bastantes menos.

Dos pistas útiles. La primera: fíjate en los vatios hora (Wh) cuando el fabricante los pone, porque esa cifra sí describe la energía real almacenada y no cambia con el voltaje. Una batería de 10.000 mAh suele rondar los 37 Wh; una de 20.000 mAh, unos 72–74 Wh. La segunda: la energía que acaba entrando en el móvil es siempre menor que la que almacena la batería externa; la diferencia depende del protocolo, del cable y de la temperatura.

Para hacerte una idea rápida, piensa que una batería externa de 10.000 mAh entrega al móvil del orden de 6.000–7.000 mAh «útiles» a 5 V. Si tu móvil tiene una batería interna de 4.500 mAh, eso te da aproximadamente una recarga y media completa. No es magia ni mala calidad: es física.

Cuánta batería gasta tu móvil al día

Aquí no hay una cifra única. Un uso suave (mensajería, algo de música, mapas de vez en cuando) tira de un 50–80 % diario en un móvil con batería mediana. Un uso intenso (vídeo, foto, redes, GPS en marcha, pantalla al máximo) se come la batería entera y pide una recarga a media tarde. En frío, además, el móvil parece gastar más porque la batería rinde peor hasta que se calienta.

Para calcular, parte de la capacidad de tu móvil (busca el dato en la ficha del fabricante; suele ir de unos 3.000 a más de 6.000 mAh) y estima cuántas recargas completas necesitas al día. Un móvil de 4.500 mAh con uso normal te pide media recarga diaria; con uso duro, una entera.

Equivalencias prácticas por capacidad

Con lo anterior en mente, las capacidades que vas a encontrar se traducen más o menos así, siempre en términos de recargas completas de un móvil de gama media (en torno a 4.500 mAh):

  • Menos de 10.000 mAh: una recarga completa o algo menos. Son las de bolsillo, muy ligeras. Van bien para el día a día, el trabajo o una salida corta en la que solo quieres asegurarte de llegar a casa con el móvil vivo. Este formato está en baterías externas pequeñas.
  • 10.000 a 19.999 mAh: entre una recarga y media y casi tres. Es el punto dulce para la mayoría. Cubre un día de uso intenso con margen, o dos días normales sin enchufe. Aquí entran modelos como la Hama de 10.000 mAh con un USB-A y un USB-C, o la Lenovo Go Wireless de 10.000 mAh con doble USB-C y carga inalámbrica. Mira el apartado de baterías de 10.000 a 20.000 mAh si andas por ahí.
  • 20.000 a 24.999 mAh: entre dos y media y tres recargas completas de un móvil, o una recarga parcial de una tablet y un móvil. La Duracell de 20.100 mAh con Power Delivery 30 W y la Anker de 20.000 mAh con cable USB-C integrado (hasta 65 W a un solo dispositivo) van por ahí. Antes de volar, consulta las condiciones de la aerolínea para baterías externas. Hay más en baterías de 20.000 a 25.000 mAh.
  • 25.000 mAh o más: tres recargas largas o cuatro justas. Pesan y abultan. Tienen sentido si llevas portátil ligero compatible con USB Power Delivery, cámara, y vas a estar varios días sin enchufe fiable.

Días fuera de casa: ajustar la capacidad al plan

No es lo mismo irse una tarde al campo que una semana de ruta sin alojamiento con enchufe. Piensa en tres escenarios.

Un día fuera (viaje de trabajo, excursión, concierto). Con 5.000–10.000 mAh vas sobrado para un móvil. Si vas a tirar de GPS varias horas o a grabar vídeo, sube a 10.000 mAh. Si llevas también auriculares inalámbricos o un reloj, los 10.000 mAh dan margen sin cargarte el bolsillo.

Fin de semana (dos o tres días). Aquí 10.000 mAh se queda corto si el uso es alto. 20.000 mAh es la medida que suele funcionar: una recarga por noche con margen para imprevistos. Si viajáis dos personas y queréis compartir una sola batería, lo que te interesa es un modelo con dos o tres puertos y potencia repartida (hay baterías de este rango que entregan 30 W por un puerto y bajan si cargan dos a la vez; mira la ficha del producto).

Una semana sin enchufe seguro. Con 25.000 mAh o más tienes autonomía real para móvil y algún accesorio durante cinco o seis días. Si además llevas portátil, mira que la batería anuncie USB Power Delivery con potencia suficiente (con la potencia del cargador original del portátil o cercana).

Lo que cambia según el móvil

Un iPhone pequeño con batería de 3.300 mAh no gasta lo mismo que un Android grande con 5.500 mAh. Dos avisos.

Si tienes un iPhone reciente y buscas comodidad sin cables, una batería magnética Qi2 se pega al dorso del móvil y carga sin conector. Son más limitadas en velocidad (la Belkin de 8.000 mAh entrega hasta 15 W inalámbricos; la Anker MagGo de 10.000 mAh también 15 W por Qi2), pero la ventaja es que las usas mientras caminas. En la sección de baterías magnéticas MagSafe está este formato.

Si tienes un Android con carga rápida propia (Quick Charge, SuperVOOC, Warp…), comprueba qué protocolo lleva la batería externa. Un móvil con Quick Charge 3.0 aprovecha una batería con ese estándar; si solo entrega 5 V/2 A, cargará, pero más despacio.

Peso, tamaño y lo que acabas llevando

Una batería de 20.000 mAh pesa entre 350 y 500 gramos. Una de 10.000 mAh ronda los 200–260 g. Es el doble de peso por el doble de energía, lógico, pero hay que decidir si lo vas a llevar. Una de 20.000 mAh pesa el doble y es fácil dejarla en casa. Si dudas, mejor dos baterías medianas (una siempre encima, otra para viaje) que una enorme que no sacas del cajón.

Para que la capacidad no se degrade antes de tiempo, hay hábitos que ayudan: no dejarla a cero durante meses, no cargarla al sol ni en el coche en verano, y cargarla de vez en cuando aunque no la uses. Tienes más detalle en el artículo sobre cómo cuidar una batería externa.

La regla sencilla es esta: multiplica la capacidad de tu móvil por el número de recargas que necesitas al día y por los días sin enchufe, y súbelo entre un 50 y un 70 % para compensar las pérdidas de conversión. Esa cifra es la capacidad que te interesa buscar en la ficha, no más.

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